«Los hondureños son pendejos», dijo Hernández en reunión de narcos

«Los hondureños son pendejos, con una carnita y una cerveza te dan su voto», dijo con desprecio Juan Orlando Hernández en un encuentro de narcos llevado a cabo en el negocio de un empresario de la zona norte de Honduras, llamado Fuad Jarufe.

Años más tarde, el contador de la empresa de Jarufe, quien presenció dos reuniones a las que asistió Hernández, se presentó a declarar en el juicio en Nueva York de uno de los personajes que estuvo presente en esos encuentros: Geovanny Fuentes Ramírez.

El contador contó a fiscales estadounidenses que se sintió incrédulo y lleno de temor al ver al candidato presidencial reunido con el narcotraficante Fuentes Ramírez. Ellos estaban hablando de «meter las drogas en las narices de los gringos».

«No podía creer lo que estaba viendo en ese momento», dijo el testigo, quien añadió que Hernández aseguró «que no había que preocuparse de la justicia».

El contable de 45 años declaró que huyó de Honduras en 2015 temiendo por su vida. «Huí de mi país (…) porque fui testigo presencial en dos reuniones entre el acusado y el presidente Juan Orlando Hernández», donde hablaron de la protección de los cargamentos de droga, dijo al tribunal.

Las reuniones en cuestión tuvieron lugar supuestamente en una fábrica de arroz propiedad del empresario Fuad Jarufe. El contable dijo que trabajó para la fábrica durante 15 años y se reunió regularmente con Fuentes entre 2003 y 2014.

El contador declaró en detalle sobre las visitas de Hernández durante la campaña electoral de 2013. En las reuniones Hernández supuestamente habló de política y se jactó de sus planes para malversar fondos públicos, incluso del sistema nacional de salud.

Fuentes supuestamente sacó 15.000 dólares en efectivo de un maletín negro y se los entregó a Hernández, quien a su vez se los dio al contable para que los cambiara a lempiras, la moneda local. Fuentes dijo que el dinero era «para que se ayude con la campaña».

Según el testigo, Hernández dijo en una reunión a la que también asistió el alcalde de Choloma, Leopoldo Crivelli, que «los hondureños son pendejos, con una cerveza y una carnita te dan su voto».

A cambio de sobornos por un total de 25,000 dólares y el acceso al laboratorio de cocaína de Fuentes, Hernández acordó prestar las Fuerzas Armadas para la seguridad de los envíos de droga de Fuentes y le dijo que se pusiera a las órdenes de su hermano, Tony Hernández, quien, según él, controlaba el tráfico de drogas en el país.